{"id":5113,"date":"2025-08-04T13:13:05","date_gmt":"2025-08-04T16:13:05","guid":{"rendered":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/?p=5113"},"modified":"2025-09-05T13:27:52","modified_gmt":"2025-09-05T16:27:52","slug":"fallos-penales-de-interes-general-legitimacion-activa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/2025\/08\/04\/fallos-penales-de-interes-general-legitimacion-activa\/","title":{"rendered":"Fallos Penales de Inter\u00e9s General &#8211; Legitimaci\u00f3n activa"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><strong>&nbsp;TEXTO<\/strong> &nbsp; \u201c(\u2026) Intervenimos en el recurso de apelaci\u00f3n interpuesto por G. D. G. con el patrocinio letrado del Dr. Fernando F. Castej\u00f3n contra la resoluci\u00f3n dictada el 18 de marzo de 2025 por el magistrado a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N\u00ba 3, que deneg\u00f3 su solicitud de ser tenido por parte querellante en estas actuaciones. (&#8230;). Y CONSIDERANDO: (\u2026). III.- An\u00e1lisis de la impugnaci\u00f3n Considero que corresponde confirmar la decisi\u00f3n adoptada por el juez de instrucci\u00f3n. El contexto en el que comparece el recurrente -en el marco de una imputaci\u00f3n por abuso sexual en otra causa penal -no puede ser escindido del planteo que formula en este legajo. En este sentido, m\u00e1s all\u00e1 de la alegaci\u00f3n gen\u00e9rica realizada, el recurrente no ha logrado precisar de qu\u00e9 manera concreta le resultar\u00eda perjudicial la incorporaci\u00f3n de las piezas procesales cuestionadas cuyas firmas alega son ap\u00f3crifas. En efecto, aun si se probara su falsedad, no ha demostrado cu\u00e1l ser\u00eda el agravio concreto que le ocasionar\u00eda, pues en definitiva los escritos cuestionados, por su entidad, no tienen incidencia alguna en el proceso que se le sigue ni tienen virtualidad para afectar sus derechos. Al respecto, el art\u00edculo 82 del C\u00f3digo Procesal Penal exige un agravio directo y concreto para habilitar la intervenci\u00f3n como querellante, presupuesto que no se encuentra satisfecho cuando el impugnante se limita a invocar una hipot\u00e9tica afectaci\u00f3n t\u00e1cita. Por lo dem\u00e1s, surge de las actuaciones que la propia querellante en aquel proceso ha reconocido tales firmas como propias. En este marco, el perjuicio invocado no se configura como una lesi\u00f3n a un derecho propio del recurrente, sino como una estrategia procesal orientada a cuestionar elementos de prueba en la causa penal que se le sigue. Por estas razones, entiendo que debe confirmarse lo resuelto por el juez de instrucci\u00f3n e imponerse las costas al incidentista, conforme las previsiones del art\u00edculo 530 del C\u00f3digo Procesal Penal. <em>La jueza Magdalena La\u00ed\u00f1o dijo:<\/em> Confrontadas las constancias de la causa, entendemos que los agravios del recurrente no logran conmover los fundamentos de la decisi\u00f3n en crisis. Es que <em>\u201c[l]a ley debe ser interpretada como un todo coherente y dentro de este lineamiento surge evidente la imposibilidad de que por un mismo hecho, o por hechos que resulten conexos entre s\u00ed, quien ya reviste la condici\u00f3n de imputado reciba luego la legitimaci\u00f3n activa. Es palmaria, y ese es el sentido de la veda, la inadmisibilidad de que quien es acusado sea simult\u00e1neamente acusador\u201d <\/em>(NAVARRO, Guillermo Rafael &#8211; DARAY, Roberto Ra\u00fal; \u201cLa querella\u201d; Ed. Hammurabi, 3\u00b0 edici\u00f3n, Buenos Aires, 2008, p\u00e1g. 55). En la misma l\u00ednea, cabe recordar <em>\u201cel principio \u00b4accusatus non potest reaccusare\u00b4 impide que [el imputado] revista la doble condici\u00f3n de acusador y acusado, pues son roles inconciliables y, por ende, no pueden ser ejercidos simult\u00e1neamente\u201d <\/em>(ver Sala VI, con integraci\u00f3n parcialmente diferente, causa n\u00b0 58660\/2021 <em>\u201cB., P. S.\u201d, <\/em>rta. el 01\/07\/22, donde se cit\u00f3 de la misma Sala causa n\u00b0 62932\/2015 <em>\u201cGuggisberg, F. J.\u201d, <\/em>rta. el 29\/11\/18 y n\u00b0 27602\/2016 <em>\u201cCorzo, R. M. (hijo)\u201d, <\/em>rta.&nbsp; el&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 25\/04\/17&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; en similar sentido, &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sala I,&nbsp;&nbsp; causas 27228\/2021\/3\/CA1 <em>\u201cPerrota Dupont, S. M. del V.\u201d, <\/em>rta. 06\/09\/21 y n\u00b0 21153\/2024\/CA1 <em>\u201cOlsen Hern\u00e1ndez, A. y otro\u201d, <\/em>rta. 03\/09\/24, entre otras). De igual modo, se sostuvo que <em>\u201csurge evidente la imposibilidad de que por un mismo hecho, o por hechos conexos entre s\u00ed, quien reviste la condici\u00f3n de imputado reciba luego la legitimaci\u00f3n activa. La incompatibilidad que surge entre tal condici\u00f3n y la de acusador se configura aun cuando no se haya ordenado la indagatoria del pretenso querellante. Es suficiente recordar aqu\u00ed que el art. 86 del C\u00f3digo Procesal Penal de la Naci\u00f3n establece que la persona que act\u00faa como querellante no queda eximida por ello de la obligaci\u00f3n de declarar como testigo en el proceso, circunstancia incompatible con el claro entendimiento de que la declaraci\u00f3n del imputado implica la oportunidad de defenderse&nbsp; materialmente,&nbsp; a&nbsp; buen&nbsp; resguardo&nbsp; de&nbsp; cualquier compromiso juramentado\u201d <\/em>(CNCCC, Sala 2, causa n\u00b0 25355\/2015 <em>\u201cL. N.\u201d<\/em>, rta. 20\/04\/16, del voto del juez Luis F. Ni\u00f1o). Bajo estas premisas y sin perjuicio de lo que surja del devenir de la instrucci\u00f3n, la pretendida legitimaci\u00f3n activa ha sido, a esta altura, correctamente denegada. Por lo dem\u00e1s, acompa\u00f1o la propuesta de mi colega en punto a imponer las costas de Alzada a la vencida. Es por todo ello que el tribunal RESUELVE: CONFIRMAR el auto apelado en cuanto fue materia de recurso (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><object class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/N\u00b0-105-2025-N-N.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de N\u00b0-105-2025-N-N.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-2725abe3-4962-4bd7-a6de-6de814269b15\" href=\"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/N\u00b0-105-2025-N-N.pdf\">N\u00b0-105-2025-N-N<\/a><a href=\"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/N\u00b0-105-2025-N-N.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-2725abe3-4962-4bd7-a6de-6de814269b15\">Descarga<\/a><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;TEXTO &nbsp; \u201c(\u2026) Intervenimos en el recurso de apelaci\u00f3n interpuesto por G. 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