{"id":141,"date":"2018-03-12T15:31:10","date_gmt":"2018-03-12T18:31:10","guid":{"rendered":"http:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/?p=141"},"modified":"2018-03-12T15:29:59","modified_gmt":"2018-03-12T18:29:59","slug":"de-peliculas-medios-de-comunicacion-y-procesos-penales-por-christian-polleti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/2018\/03\/12\/de-peliculas-medios-de-comunicacion-y-procesos-penales-por-christian-polleti\/","title":{"rendered":"De pel\u00edculas, medios de comunicaci\u00f3n y procesos penales por Christian Polleti"},"content":{"rendered":"<p>Salgo del cine con una extra\u00f1a sensaci\u00f3n. Acabo de ver una pel\u00edcula genial y quedan mil reflexiones que se amontonan en mi cabeza. Bienvenidas aquellas obras que generan esto en el espectador, disparando ideas, conjeturas, motorizando todo tipo de pensamientos.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula, \u201cTres anuncios para un crimen\u201d, con geniales actuaciones de Frances McDormand, Woody Harrelson y Sam Rockwell, bajo la direcci\u00f3n de Martin McDonaugh. A grandes rasgos, una madre que sufri\u00f3 la muerte de su hija menor y sin encontrar respuesta en la investigaci\u00f3n, decide hacer p\u00fablico su reclamo al Sheriff con los tres anuncios del t\u00edtulo. De ah\u00ed, un pueblo conmovido y dividido entre apoyarla y criticarla, y una historia tan bien llevada que de solo recordarla me hace volver a la extra\u00f1a sensaci\u00f3n y a las mil reflexiones del comienzo de estas l\u00edneas.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 diferencia hay entre esta historia y lo que cotidianamente vemos en los medios de comunicaci\u00f3n? Visualizar un reclamo de justicia. De eso se trata, de hacerlo grande, notorio, que la gente lo vea y lo escuche de boca de aquellos que lo han sufrido en carne propia. Que lo cuenten en primera persona, con detalles y sensaciones que solo siendo los protagonistas -directos o indirectos- pueden transmitir.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed parece que solo describo un buen show televisivo, un aporte m\u00e1s al gran negocio de los medios de comunicaci\u00f3n. Nada m\u00e1s lejos de mi intenci\u00f3n; solo exhibo lo que resulta ser una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s beneficiosas -y m\u00e1s peligrosa- que ha ido adquiriendo el proceso penal en nuestro pa\u00eds: la publicidad.<\/p>\n<p>Por supuesto que la caracter\u00edstica de la publicidad de un proceso penal (eso del \u201cjuicio oral y p\u00fablico\u201d), es un derivado del formato republicano, del concepto de publicidad de los actos de gobierno, particularidad que permite al representado ejercer una suerte de contralor de lo que hace su representante. Esta idea, llevada al plano judicial nos presenta un juicio penal a puertas abiertas, en el que cualquier persona pueda presenciar los debates que protagonizan los contendientes, pueda apreciar directamente con sus sentidos todas las circunstancias que all\u00ed se desarrollan, formando su propia convicci\u00f3n acerca de la inocencia o culpabilidad del acusado. Un plus en cuanto a los beneficios que propone la publicidad est\u00e1 dado por la imposibilidad del juzgador de delegar su funci\u00f3n en empleados, como si podr\u00eda hacerlo en procedimientos a puertas cerradas.<\/p>\n<p>Pero no es a esta caracter\u00edstica cardinal del proceso penal a la que me estoy refiriendo. Me explico, y empiezo con aquello de \u201cpeligroso\u201d que suele ser lo m\u00e1s f\u00e1cil: exponer prematuramente datos de una investigaci\u00f3n criminal, testigos o circunstancias que deben ser protegidas para cuidar a su vez el avance de la pesquisa, es un error com\u00fan que debe evitarse. El escarnio p\u00fablico al que se expone el acusado -luego absuelto o condenado, lo mismo da- tambi\u00e9n es un problema de dif\u00edcil soluci\u00f3n en este punto. Una vez que su nombre y su rostro se ha relacionado con el delito, no hay sentencia absolutoria que lo reivindique, y lo mismo sucede cuando ya ha cumplido su condena: siempre ser\u00e1 para la sociedad un indeseable.<\/p>\n<p>Desde lo acad\u00e9mico, la cr\u00edtica se condensa en una sola palabra: frivolizaci\u00f3n. Inusualmente, autores como Claus Roxin o Alberto Binder -para nombrar solo a algunos de los que se han ocupado del tema- coinciden en utilizar este t\u00e9rmino al tratar la problem\u00e1tica. Se insiste en que el negocio, el formato period\u00edstico, el minuto a minuto y la poca profundizaci\u00f3n son factores altamente desaconsejables para abordar p\u00fablicamente cuestiones de investigaci\u00f3n criminal.<\/p>\n<p>Sin embargo, yo prefiero en este punto hacer algunas distinciones, hijas de una obviedad: no es ni puede ser igual el objetivo comunicacional de un talk show de esos que se ven en cualquier canal de televisi\u00f3n en horario central, que el de una investigaci\u00f3n del Instituto Max Planck, el MIT de los penalistas. Si hablamos de est\u00e1ndar y de estrategias comunicacionales, tenemos que saber que la baja calidad jur\u00eddica de estos verdaderos foros informales de justicia en que se han convertido los programas de televisi\u00f3n, no impide que la gente tenga acceso a los procesos penales que representan los \u00edconos de conflictividad de las sociedades modernas.<\/p>\n<p>Claro que los tiempos televisivos no comulgan con la ense\u00f1anza del derecho. No pueden explicarse las garant\u00edas constitucionales involucradas en un proceso penal en algo m\u00e1s de un minuto. Sin embargo, bastan escasos segundos para transmitir con \u00e9nfasis en televisi\u00f3n, que el art\u00edculo 18 de la Constituci\u00f3n Nacional es el \u00fanico que se necesita para llevar a buen puerto una investigaci\u00f3n criminal. Y que respetarlo es m\u00e1s importante que cualquier necesidad de justicia con que uno pretenda embanderarse.<\/p>\n<p>Las salas de juicios orales suelen tener disponibles para el p\u00fablico no m\u00e1s de diez o veinte plazas. Siempre es un inconveniente incluso para los docentes que pretendemos llevar a nuestros alumnos de derecho a presenciar un debate, el conseguir m\u00e1s de cinco o seis lugares por audiencia. De esto se desprende que el principio de publicidad de los juicios orales ha ca\u00eddo inevitablemente en una ficci\u00f3n por todos aceptada, que viene de la mano de una continuidad en la protecci\u00f3n -el secreto- de los actos jur\u00eddicos que nos leg\u00f3 el sistema inquisitorial que hoy todos miramos con desd\u00e9n y como pieza de museo. El \u00fanico modo en que una sociedad moderna pueda gozar sinceramente de los beneficios del principio de publicidad que aqu\u00ed comento, es mediante el uso de los medios tecnol\u00f3gicos que permitan la contemplaci\u00f3n del acto jurisdiccional desde sus hogares, en forma televisada o radiotransmitida -seg\u00fan el caso-, de modo tal que cada quien aprecie el rito judicial, lo desmenuce a gusto propio y saque de \u00e9l la conclusi\u00f3n que estime corresponder. Esta postura, incluso, permitir\u00eda evitar el juicio paralelo que la sociedad o los periodistas llevan a cabo acerca de los asuntos que son de inter\u00e9s en el \u00e1mbito criminal.<\/p>\n<p>Gran trabajo lleva desarrollado la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n con la iniciativa del Centro de Informaci\u00f3n Judicial (CIJ), que ha venido a significar la muerte de un adagio por todos conocidos, aquel de \u201cEl juez habla por sus sentencias\u201d. Esa frase, mal entendida, hab\u00eda logrado desvirtuar la funci\u00f3n jurisdiccional con resoluciones que ostentan un lenguaje t\u00e9cnico solo comprendido cabalmente por los operadores del sistema y muchas veces no por los destinatarios.<\/p>\n<p>Hoy no es inusual o\u00edr en un programa televisivo las distintas voces del proceso penal, al fiscal sosteniendo su teor\u00eda del caso y a los defensores procurando neutralizarla. Incluso los jueces han comenzado a hacerse o\u00edr, algunos con apariciones que le han costado recusaciones o problemas de diversa \u00edndole. Si, el sistema se acomoda. Y la gente comienza a involucrarse, a opinar. Mal o bien, correcta o incorrectamente, es el pueblo participando de la funci\u00f3n jurisdiccional, tal vez en forma m\u00e1s sincera y efectiva que en un juicio por jurados, aunque ese sea tal vez motivo de otra discusi\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Por<\/em> Christian Polleti<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salgo del cine con una extra\u00f1a sensaci\u00f3n. Acabo de ver una pel\u00edcula genial y quedan mil reflexiones que se amontonan en mi cabeza. 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