{"id":125,"date":"2018-03-08T11:45:12","date_gmt":"2018-03-08T14:45:12","guid":{"rendered":"http:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/?p=125"},"modified":"2018-03-08T11:51:42","modified_gmt":"2018-03-08T14:51:42","slug":"el-gaucho-y-el-cowboy-por-julio-c-baez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/2018\/03\/08\/el-gaucho-y-el-cowboy-por-julio-c-baez\/","title":{"rendered":"EL GAUCHO Y EL COWBOY por Julio C Baez"},"content":{"rendered":"<p>Mucho se ha escrito respecto de las sinonimias y antinomias que unen o separan al gaucho del cowboy; empecemos por los denominadores comunes; ambos representan hombres del interior, peleadores y valientes; los dos se presentan como combativos, ind\u00f3ciles y tributarios de un tiempo y un espacio; ambos, tambi\u00e9n, pertenecen a dos naciones que con cierta contemporaneidad proclamaron sus independencias.<\/p>\n<p>Los Estados Unidos, hastiados del despotismo Ingl\u00e9s y saturados de su opresi\u00f3n econ\u00f3mica, donde el impuesto al t\u00e9 que, en 1776, impuso el Rey Jorge III, amerit\u00f3 que las ideas que de Hamilton, Madison y Jay cobraran fisonom\u00eda; por su intermedio, se publicaron setenta y siete art\u00edculos de octubre de 1787 a mayo de 1788,; dichos escritos fueron los antecedentes directos de \u201cEl Federalista\u201d que pretendi\u00f3 resumir la mejor forma de conducir el gobierno; aprobada la convenci\u00f3n de Filadelfia, la Constituci\u00f3n de los Estados Unidos es uno de los documentos de vanguardia en el cual se plasmaron ideas que dieron lugar al desarrollo sostenido con dos ejes fundamentales: la democracia como forma de gobierno, donde el respeto a la Divisi\u00f3n de Poderes ser\u00eda el perno del andamiaje institucional y el libre comercio, como panoplia habilitante de una naci\u00f3n que, en un poco mas de doscientos a\u00f1os, se ha erigido como la indiscutible potencia mundial.<\/p>\n<p>De hecho, el propio Alexis de Tocqueville \u2013 en franca critica al sistema pol\u00edtico franc\u00e9s \u2013 en su se\u00f1era obra \u201cLa democracia en Am\u00e9rica\u201d exalta el estilo de vida y las costumbres de la nueva naci\u00f3n elogiando la divisi\u00f3n n\u00edtida de los tres poderes de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuestra Naci\u00f3n proclam\u00f3 su independencia con causales similares y una llamativa simultaneidad temporal; aun cuando las grietas de otrora, presente tanto all\u00ed como en la hora actual, se debat\u00eda entre la adopci\u00f3n de un sistema similar al de los Estados Unidos o uno con un matiz distinto al sistema mon\u00e1rquico anterior; no obstante ello, hab\u00eda coincidencias en liberar el comercio colonial y que la comunidad independizada tuviera nuevos oferentes distintos del Reino de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Pero las diferencias, que se erigen sobre las similitudes se\u00f1aladas, hablan a las clara que el cowboy representa el apego a la ley; el gaucho su combate; el cowboy es un personaje aglutinador de consensos y el gaucho no es mas que un de luz que gesta el incordio, al punto tal que, como nos recuerda Carlos Gamero, en su libro \u201c Facundo o Martin Fierro \u201cque en este tren de eludir la norma algunos tramos de la literatura gauchesca consideraba h\u00e9roe al criminal y mala a la autoridad. Por el contrario, el sheriff es siempre el h\u00e9roe y el bandolero es el villano, aun cuando sea honesto destacar que el problema que se\u00f1ala Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, en el Mart\u00edn Fierro, alude a una aplicaci\u00f3n diferenciada de la ley \u2014la ley del vago\u2014, cuyo objetivo era intr\u00ednsecamente injusto, habida cuenta de que su mirada se dirig\u00eda a proporcionar brazos a las estancias y la ley de levas anhelaba proveer de tropas a las estancias lleg\u00e1ndose, incluso, a su tratamiento de manera deleznable, lo que se verifica en una misiva procaz de Sarmiento a Mitre donde el primero le aconsejaba \u00abno trate de economizar sangre de gauchos general. Este es un abono que es preciso hacer \u00fatil al pa\u00eds. La sangre es lo \u00fanico que tienen de seres humanos esos salvajes\u00bb.<\/p>\n<p>De manera invertida, el cowboy y el sheriff son siempre los h\u00e9roes que rescatan a la doncella de quien la cautiva. Para B\u00f6hmer \u00abEn Estados Unidos, el cowboy es un s\u00edmbolo positivo, un pilar en la comunidad\u00bb. El gaucho, en cambio, est\u00e1 al margen de la civilizaci\u00f3n. Hern\u00e1ndez escribi\u00f3 el Mart\u00edn Fierro durante la presidencia de Sarmiento, como una respuesta a este \u00faltimo, y desde un hotel en la Plaza de Mayo ubicado en frente a la Casa Rosada, a poca distancia de su adversario pol\u00edtico. \u00abHern\u00e1ndez responde al mon\u00f3logo de Sarmiento con otro mon\u00f3logo: la comunidad deja al gaucho afuera y \u00e9ste reacciona como gaucho malo, porque le quieren imponer orden autoritariamente. Se siente v\u00edctima y se queja, como en los tangos,\u00bb El propio Bhomer se ha explayado que en la constituci\u00f3n pol\u00edtica: \u00abLa autoridad en la Argentina se arm\u00f3 con el Facundo y con Las Bases , de Juan Bautista Alberdi: con democracia en las formas pero concientemente autoritaria. Por otra parte, cuando se busca inclusi\u00f3n, se lo hace desde el Juan Moreira, de Eduardo Guti\u00e9rrez, o desde el Mart\u00edn Fierro : violando normas. Entonces creemos que la autoridad es ileg\u00edtima. Una infracci\u00f3n concluye como un di\u00e1logo entre pares, uno hace la \u00abgauchada\u00bb de completar el sueldo, el otro la \u00abgauchada\u00bb de no poner la multa. Desaparecen el polic\u00eda y el infractor. Aqu\u00ed aparece la relaci\u00f3n de los argentinos con la ley y la institucionalidad\u00bb.<\/p>\n<p>Borges en sus \u201c cuatro conferencias sobre el tango \u201c rememora la actividad del sargento Chirino al insertar su bayoneta a Juan Moreira; pero al funcionario ese hecho no le vali\u00f3 la gloria toda vez que la gente lo interpelaba : \u00bf quien era ese oscuro sargento de polic\u00eda para matar al famoso Moreira?<\/p>\n<p>Regresemos al Cowboy. Nos recuerda Florencia Arbiser que en su libro The Cowboy Way , el historiador estadounidenses Paul H. Carlson los llama \u00bb pretenders \u00bb , suerte de simuladores que recrean la imagen hollywoodense de los cowboys. En su per\u00edodo cl\u00e1sico -entre 1865 y 1890-, los verdaderos cowboys no usaban jeans Wrangler, botas altas, sombreros de ala ancha ni hebillas gigantes en sus cinturones. La historia oculta de aqu\u00e9llos, es que el aut\u00e9ntico cowboy estaba mal alimentado. Muchos robaban ganado ten\u00edan conductas ilegales y se los asociaba a los ladrones o borrachos. Pero a pesar de sus or\u00edgenes diversos, la imagen del cowboy de los westerns y de las novelas es, de manera casi excluyente, la del hombre centellante.<\/p>\n<p>No obstante ello, cualquiera que sea la inversi\u00f3n de la historia \u2013 sea que se desee ver al cowboy como el valuarte de la sociedad Americana, como garante de la ley, o en las condiciones descriptas \u2013 lo cierto es que, de inclinarse por este segundo enfoque, m\u00e1s tradicional, se sintetiza el respeto a la norma y el combate del bandido.<\/p>\n<p>Ya sea que el gaucho ha sido un desertor originario y el cowboy un h\u00e9roe natural o construido es palmario afirmar algunos disensos entre ambos; el Gaucho \u2013 justa o injustamente \u2013 se lo ha hermanado a la transgresi\u00f3n, a la vaguedad y al alejamiento de la norma. No queremos efectuar un paneg\u00edrico o denostar a la sociedad americana ni demonizar al hombre natural de las pampas. Lo que nos interesa, al efecto de estas l\u00edneas, es la particular desatenci\u00f3n que tenemos como naci\u00f3n, y como sociedad en torno al cumplimiento de las normas; en nuestra comunidad aflora el individualismo como oposici\u00f3n a la visi\u00f3n de conjunto. Su manifestaci\u00f3n mas radicalizada es la corrupci\u00f3n; ella es la pandemia que diezma nuestro desarrollo sostenido y excede, con creces, el mero acto venal del funcionario pues no solo en el \u00e1mbito estatal o de la administraci\u00f3n p\u00fablica puede ver la luz la existencia de practicas corruptas; por el contrario, la infidelidad tambi\u00e9n ve la luz en el marco de la actividad privada que se llevan a cabo en perjuicio o a favor de las arcas de la corporaci\u00f3n.-<\/p>\n<p>La corrupci\u00f3n es el pin\u00e1culo de la desatenci\u00f3n de la norma tanto de aquellas compone el sistema criminal \u2013 que es el que estudiamos a diario \u2013 como todo el elenco norativo que compone la legislaci\u00f3n de una Rep\u00fablica. Tomaremos algunos ejemplos min\u00fasculos de ella a lo largo de nuestra historia. En los primeros tiempos de nuestra organizaci\u00f3n nacional se acudi\u00f3 a un endeudamiento escandaloso y fraudulento que reconoce su simiente en la dif\u00edcil situaci\u00f3n financiera; ella oblig\u00f3 a Mart\u00edn Rodr\u00edguez y a su Ministro, Bernardino Rivadavia, a buscar en Inglaterra los fondos que har\u00edan posible socorrer a las arcas del estado. El 28 de noviembre de 1822, la operaci\u00f3n fue acordada con la fuerte casa bancaria Baring Brothers\u201d de Londres, por un mill\u00f3n de libras esterlinas, con un inter\u00e9s del 6 %. \u201cobtenido el pr\u00e9stamo donde solamente se recibieron 560.000. La casa Baring retuvo 130.000 libras en concepto de cobro por anticipado de intereses y el resto se infiltro el opaco dedalo gestado de la intervenci\u00f3n de comisionistas enlazados a la operaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La corrupci\u00f3n &#8211; de un ayer no tan lejano &#8211; fue, entre muchas otras facetas, la inexplicable guerra de Malvinas donde solo a un alunado, o un grupo de ven\u00e1ticos, se les ocurri\u00f3 pensar que, con adolescentes indefensos, se pod\u00eda enfrentar a potencias militares. Borges lo expuso en su breve, pero exquisito, poema \u201cJuan L\u00f3pez y John Ward \u201c \u2013 que resume la historia de dos soldados , uno argentino y el otro brit\u00e1nico que , de haberse conocido en otra contexto, habr\u00edan sido seguramente amigos &#8211; refiriendo que : \u201c les toc\u00f3 en suerte una \u00e9poca extra\u00f1a. El planeta hab\u00eda sido parcelado en distintos pa\u00edses, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitolog\u00eda peculiar, de pr\u00f3ceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de s\u00edmbolos. Esa divisi\u00f3n, cara a los cart\u00f3grafos, auspiciaba las guerras. L\u00f3pez hab\u00eda nacido en la ciudad junto al r\u00edo inm\u00f3vil; Ward en la ciudad por la que camin\u00f3 Father Brown. Hab\u00eda estudiado castellano para leer El Quijote. El otro profesaba el amor de Conrad, que le hab\u00eda sido revelado en un aula de la calle Viamonte. Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Ca\u00edn, y cada uno, Abel. Los enterraron juntos. La nieve y la corrupci\u00f3n los conocen. El hecho que refiero pas\u00f3 en un tiempo que no podemos entender. En la hora actual, la corrupci\u00f3n no solo se limita al desv\u00edo dinerario en favor del funcionario impidiendo la construcci\u00f3n o refacci\u00f3n de una escuela o un hospital o que los ni\u00f1os se alimenten debidamente o, concurran a los centros educativos y no permanezcan en la calle con una posible vinculaci\u00f3n con las drogas o el delito. Tambi\u00e9n se manifiesta, como dice el profesor Fermo, en un pa\u00eds donde existen rutas que no te llevan a ning\u00fan lado y son facturadas como autopistas europeas; donde las monjas no son monjas; los monasterios operan como b\u00f3vedas y, algunos funcionarios, en vez de contar la plata, la pesaban.<\/p>\n<p>Creo que al ya tradicional r\u00f3tulo de corrupci\u00f3n se le agrega la falta de idoneidad del individuo para cumplir con una funci\u00f3n remunerada por los ciudadanos con sus impuestos; la ausencia de apego en la prestaci\u00f3n laboral, la selecci\u00f3n an\u00e1rquica de funcionarios o empleados guiados por un inter\u00e9s coyuntural u oportunista &#8211; en desmedro de aqu\u00e9l que se ha formado y perfeccionado &#8211; colocan al sistema sobre en un como de sombra , que se proyecta sobre la legitimidad de la designaci\u00f3n, a\u00fan cuando \u00e9sta sea al amparo de las normas.-<\/p>\n<p>Me parece que la sociedad debe tender puentes en aras de erradicar la divisi\u00f3n actual asumiendo como cruzada el esfuerzo sostenido, la administraci\u00f3n saludable y cristalina de los bienes estatales o del peculio de todos; debemos ser extremadamente celosos en la designaci\u00f3n de cualquier funcionario &#8211; en los sendos departamentos en que se divide el poder &#8211; intentando, en la medida de lo posible, escoger al mas preparado y honesto en cada \u00e1rea eludiendo el \u201c amiguismo\u201d, el compromiso coyuntural o la desatenci\u00f3n de las normas; si existen falencias en ciertos compartimientos del sistema debemos, entre todos, procurar eliminar sus fallas. En esta verdadera expedici\u00f3n que debe asumir la sociedad para que el pa\u00eds abandone el estancamiento prolongado que lo alcanza, requiere que todos los actores, desde los diferentes roles, amplifiquemos nuestra contracci\u00f3n al trabajo de manera frugal, evitando atajos oportunistas que traen aparejado la violaci\u00f3n de las normas. Solo el cumplimiento de la ley, combatiendo con ella, desde ella y por intermedio de ella, coloc\u00e1ndonos la patria al hombro, nos ha de permitir empavesar el estandarte ideal para que las generaciones venideras gocen de un pa\u00eds mejor.-<\/p>\n<p><strong><em>por<\/em> Julio C Baez<\/strong><\/p>\n<p>Juez de C\u00e1mara ante el Tribunal Oral Criminal 4 de la Capital Federal<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mucho se ha escrito respecto de las sinonimias y antinomias que unen o separan al gaucho del cowboy; empecemos por los denominadores comunes; ambos representan hombres del interior, peleadores y valientes; los dos se presentan&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":133,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125"}],"collection":[{"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=125"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":138,"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125\/revisions\/138"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gabrieliezzi.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}