Fallos Penales de Interés General – Estafa reiterada en dos hechos en concurso real con el delito de hurto en tentativa

“(…) Para resolver en la presente causa el recurso de apelación interpuesto por la defensa oficial de A. D. Comesaña contra el auto del 30 de julio del corriente año, donde se procesó a su asistido en orden al delito de estafa reiterada -dos hechos- en concurso real con el delito de hurto en tentativa (arts. 42, 45, 55, 162 y 172 del CP y arts. 306 y 310 del CPPN).
La defensa, a través de la presentación digital realizada -ver sistema Lex 100-, mantuvo sus agravios dentro del plazo estipulado (27 de agosto de 2021), por lo que el tribunal se encuentra en condiciones de resolver.
Y CONSIDERANDO:
I- Imputación
Del auto en revisión se desprende que se le reprocha a A. D. Comesaña los siguientes hechos:
a) El haber defraudado a B. A. Palazzo, propietario del comercio denominado “D. S.” –sito en Marcelo T de Alvear (…) de esta ciudad- el 19 de octubre de 2018, alrededor de las 12:30 horas, simulando haber comprado productos del comercio en condiciones cuestionables, para así recibir una compensación económica.
En concreto, en la mentada oportunidad, Comesaña se presentó en el local, dijo llamarse R. Suarez y refirió que el día 11 del mismo mes y año había comprado allí 4 (cuatro) paquetes de ensaladas por el valor de $ 90 cada una, y que al momento de ingerirlas advirtió que estas poseían restos de virulana.
Ante ello, Comesaña le exigió a Palazzo el reintegro del dinero abonado por las ensaladas, más una compensación por el valor del alimento que tuvo que comprar a consecuencia, por lo que este último le entregó la suma total de $ 850 (pesos ochocientos cincuenta), y así el encartado se retiró del comercio en poder del dinero; (causa nro. 31976/2021)
b) el haber defraudado, en igual modalidad que la descripta en el hecho a), a M. L. Fontao el 20 de junio de 2021, oportunidad en la que Comesaña se presentó en el comercio del rubro “panadería” -sito en Pilcomayo (…) de esta ciudad-, refirió a las empleadas que días atrás había comprado allí facturas que, al ser ingeridas por su esposa y nieto, estos consumieron restos de virulana que los alimentos poseían, razón por la que debieron ser hospitalizados, a consecuencia de lo cual les recetaron varios medicamentos costosos.
Ante ello, y tras exhibirle a Fontao restos de virulana -los que le indicó que eran los hallados en los indicados alimentos-, y bajo amenaza de “escracharlos por las redes sociales y denunciarlos”, Comesaña le exigió le abone la suma de $ 1.500 por los gastos médicos incurridos, a lo cual la damnificada accedió, y así Comesaña se retiró del comercio en poder del dinero; (causa nro. 29477/2021).
c) haber intentado apoderarse, sin ejercer fuerza en las cosas ni violencia en las personas, del interior del local comercial de la firma ‘K.’ situado en la Avenida Córdoba (…) de esta ciudad, una campera tejida de color negro y gris con franjas azules y detalles en rojo; hecho ocurrido el 26 julio del corriente año, alrededor de las 10 horas.
Al respecto, en las circunstancias de tiempo y lugar indicados, A. D. Comesaña ingresó al referido comercio y al acercarse el empleado F. A. Pascucci a fin de atenderlo, se negó a ello y se dirigió por sus propios medios al sector de camperas, circunstancias en las que tomó una de esas prendas junto a un pantalón, y le solicitó a Pascucci le indicara el área de probadores, a lo cual aquel accedió.
En razón de que Comesaña mantenía una actitud sospechosa que llamó la atención de Pascucci, éste visualizó las cámaras de seguridad del local, a través de las cuales advirtió que, instantes previos, Comesaña había tomado una segunda campera y la había colocado debajo de la que indicó que iba a probarse.
Al egresar del probador, Comesaña devolvió solo una de aquellas camperas junto al pantalón, manifestó que retornaría más tarde para comprar las prendas que se había probado y se retiró rápidamente del lugar.
Ante ello, Pascucci fue detrás de aquel a efectos de solicitarle la devolución de la campera que no había devuelto, siendo que, tras observarlo egresar de un kiosco, detuvo su marcha en la esquina, concretamente en Avenida Córdoba al (…) de esta ciudad, momento en que le requirió la devolución de la indicada campera, objeto que Comesaña extrajo en ese instante de entre sus ropas.
Ante dicha circunstancia, Pascucci solicitó la presencia de personal policial, arribando al lugar personal uniformado de la Comisaría Vecinal 15-B de la PCBA, concretamente el Oficial Leandro Rovai, quien, tras tomar conocimiento de lo sucedido, procedió a la detención de A.
D. Comesaña y al secuestro de la campera sustraída, junto con una pinza de tipo alicate que éste llevaba consigo.”
II-Análisis del recurso
a- La defensa, respecto de los dos primeros hechos, plantea la atipicidad de las conductas en reproche, pues, a su juicio, no se verifica la existencia de un engaño con entidad objetiva suficiente como para poder hacer incurrir en error a los presuntos damnificados. Y, respecto del restante evento en reproche, argumenta que las pruebas colectadas son insuficientes porque las afirmaciones realizadas por Leandro Benjamín Rovai no se apoyan en otras evidencias.
b- Confrontados los agravios de la impugnante con el legajo digitalizado, a la luz de la sana crítica racional, arribamos a la conclusión que la decisión en revisión debe ser homologada.
En esa línea, no habiéndose controvertido la ocurrencia de los hechos identificados como “a” y “b”, sino la idoneidad del ardid desplegado por el imputado, advertimos que no existen elementos para afirmar que escapa a la norma penal en examen.
Ello así por cuanto en primer lugar corresponde señalar que la ley de Defensa del Consumidor nro. 24240 pone en cabeza del proveedor la responsabilidad por daños al consumidor por los vicios o riesgos que presenten las cosas o servicios brindados. Y, entre otros principios, establece que deben brindar un trato digno a los consumidores o usuarios.
Con esas premisas el comportamiento del imputado, quien se presentó en el local “D. S.” de esta ciudad y reclamó un supuesto daño sufrido por bienes adquiridos en dicho comercio, mediante la exposición de un mecanismo perfectamente posible de ocurrencia y realizándolo en el interior del negocio, esto es, que pudiera ser oído por otros eventuales adquirentes, excede la simple mentira, para generar error en el sujeto pasivo y con ello la disposición patrimonial perjudicial.
Se desprende del auto atacado que lo expuesto se refuerza por la denuncia de M. L. Fontao quien al describir la mise en scene desplegada por el imputado indicó que elevó la voz dando cuenta de la ingesta de virulana, de la medicación recetada, exhibiéndole un trozo que supuestamente estaba en las facturas allí compradas y hasta utilizó intimidación (“escracharlos por redes sociales y a denunciarlos”) para exigirles el dinero de los gastos médicos. Asimismo, hizo saber que accedió a dárselo (suma de $ 1.500 pesos) ya que había gente en el negocio y el imputado elevaba más el tono de voz y se ponía nervioso.
Con esta puesta en escena sumada la razonabilidad de la mecánica del supuesto daño, dado que Fontao pensó que era algo que podía suceder ya que utilizaban virulana en el comercio para limpiar, es que la posición de la defensa no encuentra sustento en los elementos colectados.
Finalmente, sobre el episodio ocurrido en el local comercial de la firma “K.”, consideramos que la construcción de la imputación se encuentra sostenida por los dichos de F. A. Pascucci, quien aportó las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que ocurriera el evento que damnifica al local citado.
Luego, éstos se ven acompañados por las filmaciones incorporadas al legajo digital, que ubican al imputado en el lugar del hecho, manipulando prendas y concurriendo al probador, para luego egresar del local sin adquirir elemento alguno.
Se aduna que en un corto tiempo fue increpado por el denunciante en la vía pública, al advertir la ausencia de una prenda del local, siendo ésta secuestrada en su poder. Si bien la defensa cuestiona su procedencia, se observa en la vista fotográfica incorporada al legajo que la campera aún tenía la etiqueta de la marca y ningún comprobante de compra se secuestró en poder del imputado.
Por otro lado, no surgen elementos que pudieran sostener animadversión de Pascucci para incriminarlo deliberadamente en la sustracción.
Por todas las consideraciones expuestas corresponde homologar la decisión en revisión en tanto“(…) el procesamiento, según ha sido definido, consiste en la decisión judicial sobre la presunta participación el imputado en el hecho punible que se le atribuye, una decisión que comparece ante el fundamento de la gran probabilidad de la seriedad de la imputación; no requiere la certeza que reclama la sentencia de condena, basta con la probabilidad de su existencia futura en la realidad como resultado del procedimiento judicial (…)” –J. B. J. Maier, “Derecho Procesal Penal”, tomo III, pág. 355 y sgtes., ed. Ad hoc-
Es decir, que esta etapa del proceso apunta a reunir elementos de prueba que, valorados de manera conglobada y aunque éstos no sean definitivos ni confrontados actualmente, resulten suficientes para producir en el juzgador un grado de conocimiento probable acerca del acaecimiento de un hecho delictivo y de las personas que fueron sus partícipes, el cual es indispensable para justificar la orientación del proceso hacia la acusación, esto es, hacia la base del juicio (J. Claria Olmedo, “Derecho Procesal Penal”, tomo II, pág. 612, ed. Lerner).
En virtud de todo ello, el tribunal RESUELVE: CONFIRMAR la decisión del 30 de julio pasado, en todo cuanto fuera materia de recurso, art. 455 del CPPN (…)”
Fallo completo

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